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Introducción
Diversos avances tecnológicos y su intersección con el arbitraje han sido recientemente objeto de acalorados debates. Se ha producido una proliferación de tecnologías inteligentes, orientadas a aumentar la eficiencia y la calidad de los arbitrajes. Uno de estos desarrollos tecnológicos que ha suscitado el debate ha sido la Inteligencia Artificial (IA). Varias herramientas de tecnología jurídica basadas en IA han demostrado su utilidad en términos de ahorro de tiempo y costes de los arbitrajes.
La esencia del arbitraje comercial radica en la resolución eficaz de los litigios. Con los procesos de aprendizaje automático de la IA, estas tareas pueden automatizarse fácilmente. Esto plantea la cuestión de si la IA podría servir a un propósito mayor al asumir importantes funciones y tareas realizadas por los árbitros.
Ventajas de los árbitros con IA
El arbitraje internacional suele ser caro y largo. Parece que los arbitrajes basados en IA podrían cambiar esta situación. Con la capacidad de procesar grandes cantidades de datos en cuestión de segundos a una fracción de los costes en los que se incurriría de otro modo, la IA resulta muy atractiva para las partes preocupadas por cuestiones de eficiencia y gasto.
En segundo lugar, el deber primordial de un árbitro es ser independiente e imparcial. Como tal, si los arbitrajes AI se convirtieran en una práctica común, podría contrarrestar los prejuicios y minimizar las preocupaciones de influencia indebida. Del mismo modo, habría menos posibilidades de que se produjera un conflicto de intereses, ya que la IA, al ser una herramienta de automatización simulada a través de un programa informático, es capaz de resolver el litigio de forma objetiva.
No sólo los sesgos conscientes e inconscientes, por lo demás inherentes a la naturaleza humana, están ausentes en el software de IA, sino que los árbitros humanos también son más propensos a ofrecer opiniones eruditas sobre una cuestión que puede ser central en un caso y, por tanto, susceptible de suscitar un conflicto.
Inconvenientes de los árbitros de IA
La adjudicación es un proceso contradictorio establecido desde hace mucho tiempo, entre cuyas muchas ventajas se encuentra la finalidad, así como la salvaguarda de garantizar a las partes el debido proceso conforme a la ley. La adjudicación pública también ofrece la ventaja de la interacción humana y la capacidad de evaluar con mayor sensibilidad las expresiones de los testigos, que un software podría interpretar de diversas maneras.
Sin embargo, un programa informático es tan bueno como los datos que recibe. Si se utilizan de forma disfuncional y sesgada, los algoritmos podrían dar lugar a resultados discriminatorios. Del mismo modo, las entradas limitadas arrojarán resultados de información selectiva. Por lo tanto, aunque sea capaz de ofrecer una "respuesta binaria basada en la inferencia probabilística [la IA] puede ocultar muchas controversias bajo la apariencia de un análisis objetivo"[1].
Además, la práctica de los árbitros se basa en una combinación de factores, entre otros, la experiencia, la emoción y la empatía. Decidir un caso en un arbitraje no se basa simplemente en un razonamiento inductivo, sino deductivo, es decir, en la consideración de conocimientos especializados, experiencia y comprensión práctica[2]. Además, más allá de carecer de la discreción humana que es vital para la resolución de disputas o de las capacidades cognitivas fundamentales para el proceso de toma de decisiones legales, la IA también privaría a los usuarios de los tribunales de su derecho a que se les proporcionen las razones del resultado de su caso[3].
Por todos estos factores, un avance tecnológico como la IA no sustituye ni hace superflua la resolución judicial institucionalizada.
Conclusión
Aunque parece improbable que la IA vaya a sustituir a los árbitros humanos en un futuro próximo, estos últimos podrían sin duda utilizar su software en su beneficio para hacer frente a los problemas de tiempo y costes. Las plataformas basadas en la IA, como Opus 2, Luminance, Litigate AI, Ross Intelligence, etc., ya han dado pasos de gigante en la transformación de la práctica del arbitraje, ofreciendo soluciones basadas en datos, más rápidas y que pueden reducir la posibilidad de error.
Sin embargo, la noción de arbitraje dirigido por árbitros humanos está aquí para quedarse. Aunque la democratización de los datos sustantivos del arbitraje a través de la tecnología de la IA ofrece ciertamente ventajas considerables, es difícil imaginar cómo podrían sustituirse los árbitros humanos, en particular cuando se consideran cuestiones como la inviolabilidad de los procedimientos de designación de las partes. No obstante, si se demuestra que sirve a los intereses comerciales y las tecnologías actuales siguen mejorándose y desarrollándose, la perspectiva de los arbitrajes basados en la IA ya no puede excluirse y, de hecho, puede ser inevitable.
Recursos
- Chauhan, A. S. (2020) El futuro de la IA en el arbitraje: La delgada línea entre la ficción y la realidad. Blog de Arbitraje de Kluwer. Disponible en: http://arbitrationblog.kluwerarbitration.com/2020/09/26/future-of-ai-in-arbitration-the-fine-line-between-fiction-and-reality/ [consultado el 10.12.2020].
- Ibid.
- Ibid.
El contenido de este artículo pretende ofrecer una guía general sobre la materia. Deberá solicitar asesoramiento especializado sobre sus circunstancias específicas.